Un solo roce de sus labios en la comisura de mi alma arrasó mi inocencia y rindió mi voluntad. Sentí el temblor de mis cimientos al derrumbarse. Supe que nada volvería a ser igual.
Y no había vuelta atrás.
Temblé de miedo. Nunca había deseado con aquella intensidad.
domingo, 3 de noviembre de 2019

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